Algún día.

Miércoles 6/06/18 8:59-9:00 a.m
Y va a llegar un día que me cansaré y sé que al abrir mis ojos estaré en lo más alto de la montaña y ahí me quedare. Voy a triunfar, voy a tener éxito. Me conoceran y reconocerán. Los insultos de hoy no me van a hacer eco, lo olvidaré. Ya no me van a sobrar más, me necesitarán más que a nadie. A raíz de mi éxito se acordarán de mi y se arrepentiran de haberme herido tanto.
Dependeré únicamente de mí, crearé una gran fuerza, tan grande que mi corona cada vez crecerá más.
Tengo mucho porqué sufrir todavía. Pero así me ganaré mi lugar y viajaré por el mundo mientras tanto todos me miran,admiran.
Por ahora me queda sufrir pero se que valdrá la pena.  

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Soltá y empezá a volar.

Y va a llegar un día en el que soltar va a ser la palabra que me describa.
Soltar aquellos amores perdidos, y dejar de preguntarme porqué no me miraban con esos ojos en los que yo sí.
Soltar esos miedos, a crecer, a salir, a vivir o a enteder.
Soltar de a poco los brazos de mamá para poder volar y construir mi propio nido.
Soltar a esos amigos que me marcaron y que por tal motivo la vida me las alejó para extrañar.
Soltar esas cosas, esos gestos, esas palabras y seguir.
Soltar o vivir con el pasado.
Soltar o estancarte.
Soltar, soltar, soLTÁ.
Soltá esa maldita cuerda que te tiene atada y volá.
Volá y disfrutá de tus alas, del cielo y las nubes que ves.
Volá, protegete de la lluvia y los truenos en tu nido, contemplala por más que tengas miedo.
Volá, porque te llena. Llenate de de libertad.

Me invaden.

Me invade un dolor dentro, un dolor tan espeso, asquea.
Me duele tanto, como no tienen idea.
Me invade una oscuridad, cada vez más y más que se aproxima al corazón.
Una oscuridad helada, tanto que me quema en lo más profundo de mi espíritu.
Perdón pido, se me contraen los musculos del estómago mientras que sube y baja entre mi garganta. Perdón.
Miro al cielo, pero mi espíritu mira más allá del cosmo. Perdóname Señor, siento que el reencor invade la sangre en mis venas y vuelvo a ser oscura.

Baruch de Spinoza fué un filósofo neerlandés. Este es el Dios o naturaleza de Spinoza:
– “Deja yá de estar rezando y dándote golpes en el pecho!. Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para tí.
Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros, y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.
Mi casa están en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo y ahí expreso mi amor por tí.”

Hoy.

Yo te quiero hoy.
Te quiero conmigo en cada paso que doy. Quiero que no te canses nunca de mí, de mis defectos o mis malos humores.
Quiero que cuando me derrumbe estés ahí, envolviéndome entre tus brazos y llenándome de fuerzas para que me vuelva a levantar y empiece a reeconstruirme.
Quiero que estés hasta cuando te pido que te vayas.
Ahora, hoy. Pienso en tener todo con vos, quiero disfrutar de este amor sano y tan exitante. Quiero dormir a tu lado o ni dormir, para que me hagas el amor y al día siguiente despertar cansada por no haber dormido en toda la noche. Pero estar feliz porque estoy con la persona que imagine alguna vez de niña.
Pero lo que más quiero es que sea tu voluntad estar conmigo. Porque si te lo tengo que pedir, ya no lo quiero.

La historia de mi muerte. Emily Rowson.

Era 12 de agosto y festejaba mi cumpleaños número 18. Había abundantes cosas, comida, bebidas y felicidad.
Todos me miraban, yo estaba impresionantemente preciosa. Tenía un jeans blanco apretado con cintura alta, un top negro con tachas y unas bucaneras hermosas con tacos agujas. Llevaba el pelo recogido y toda maquillada, unas pestañas que todas envidiaban y unos labios color rojo sangre.
Espectadores me sonreían y me miraban de arriba a abajo, mi madre lloraba de felicidad, su niña creció.
Los muchachos querían bailar conmigo, hacían fila y las chicas morían de celos.
Mi novio entró, con una camisa blanca y un chuping negro con el saco que convinaba. Me miraba con unos ojos brillosos que me decían que está muerto de ternura y amor.
Sentía que estaba en mi salsa, era la adolescente-adulta más feliz del mundo. Tengo todo lo que necesito y no quiero más.
Presenté unos shows bailando y mostrando mi talento, todos quedaban maravillados al verme.
Tomabamos media hora de descanso para llenar nuestros estómagos con las deliciosas empanadas que preparaba mi tía Graciela o los bocaditos de mi madre. Tomaba alcohol, ya era hora.
Se pone de pie mi padre y dice unas palabras conmovedoras:
-Hija de mi alma, hijita mía- se le corta la voz. – Quiero desearte un feliz cumpleaños, un día más de vida y te falta muchos más!. Nos alegras a todos con tu dulce caracter. Quiero que me permitas estar a tu lado siempre, en cada paso que des. Ven hija y quiero que vengan toda la familia, tus amigos y Nicolás.
Se ponen de pie mis hermanos, mi madre, mi novio y mis amigas, y caminan hacia mi padre. Oh, falto yo.
Sonrío y me dirijo hacia ellos pero pasa algo. ¿Qué me pasa?. Me tiemblan las piernas, mi cuerpo se mueve y no tengo control sobre mí, me sangra la nariz y me caigo de rodillas al piso.
Los miro y están serios, sus caras… Se nota que están en shock preguntandose que me pasa. Corren hacía mi, y mi madre llora.
Veo la cara de cada uno, los amo. Los amo tanto que no hay manera de explicarlo. En ese momento no los veo más, una oscuridad se apoderó de mís ojos, como si fuera que se haya apagado la luz. Pero no siento a nadie. A lo lejos veo una luz, como si fuera que un tren viene a todo motor y me va a arrollar.
Estoy inmovilizada, por Dios, un escalofrío me recorre el cuerpo. 
La luz blanca viene y cada vez más cerca y me arrolla. Me arrolla la memoria y recuerdo todos mis pasos, cada paso que dí en mi vida. Y los veo, a papá, mis hermanos, mis amigas, mi novio, mamá. ¿Mamá?. Está sentada en la cama de mi habitación.
¡Mamá que haces en mi habitación!. Grito.
Pero nada, no me escucha.
¡Mamá!. Levanta la cabeza y tiene los ojos completamente rojos, parece destrozada.
¿Mamá que ha pasado?.Pregunto confundida.
Pero nada, no me escucha. Me ignora, pareciera que no estoy ahí.
No entiendo nada. Una energia me aleja de mi habitación y la veo a mi madre cada vez más lejos. De repente me encuentro en un lugar obscuro, lloro, no sé que está pasando. Escucho pasos y me asusto, pero no sé donde ir, no veo nada.
Me empujan. ¡Maldición!, me asusto. ¡Quién es!. Siento que unas manos toman de mis gemelos y me arrastran.
Continuará…

Querida yo

Orgullosa de la energía que poco a poco estás creando en tu interior. Del amor que estás aprendiendo a darte y dar, el valor, la fortaleza, grandeza y pureza que estás formando. Siempre fiel a vos misma, manteniendo firme tus ideas y sueños. No importa lo que digan, no muchos logran amarse sanamente por sí mismo. Por más que muchos no estén de acuerdo, estoy muy feliz del camino al que te estás dirigiendo. No tenés que demostrar nada a nadie y no necesitas la opinión de gente que negativa.